En el contexto actual, la pandemia y la salud mental tienen un fuerte impacto en todos los aspectos de la vida, en particular en lo social y en lo económico; y como consecuencia en la salud psíquica de la sociedad. Este impacto se manifiesta como angustia, impotencia e incertidumbre. Los niños y adolescentes, las personas mayores y el personal sanitario son de los grupos más afectados.
También existe evidencia que sugiere que el coronavirus produce secuelas psicológicas y neurológicas en aquellas personas que padecieron la enfermedad.
La pandemia y el período de aislamiento social han generado otros trastornos como alteración del ciclo del sueño y el apetito. También se observa que el consumo de tabaco, tranquilizantes y alcohol se ha incrementado respecto del consumo habitual.
Esta combinación de factores, también ha provocado una disminución en las consultas medicas rutinarias. Esto lleva, como consecuencia, a un deterioro de la salud más marcado en aquellos que requieren cuidados especiales ambulatorios y en domicilio. Con esto, la toma de conciencia sobre el impacto que generan la pandemia y la salud mental tiene un lugar de relevancia en la sociedad.